Importancia de alojamiento y cama excelentes.

mastitis

La provisión de un alojamiento adecuado para los animales es con frecuencia importante para
controlar la mastitis. El ambiente debe ser tan limpio y cómodo como sea posible. Esto significa que
las instalaciones deben ser diseñadas adecuadamente y que la cama se debe cambiar al menos una vez
al día en el caso de estabulación libre. La cama debe ser limpia y seca; se prefiere la cama inorgánica
porque no permite la multiplicación de microorganismos causantes de mastitis. La arena limpia con
poco contenido orgánico es excelente porque: (1) mantiene a las vacas limpias; (2) contribuye a la
comodidad de la vaca; (3) reduce la incidencia de mastitis; (4) disminuye los problemas de piernas y
patas; y (5) incrementa la calidad de la leche.
Cuando las vacas son manejadas en corrales abiertos que son muy populares en muchas partes de
México, es imperativo que sean adecuadamente diseñados con una pendiente de 2 a 3% perpendicular
a la línea de alimentación y 1% de pendiente paralela a la línea de alimentación. A los corrales debe
dárseles mantenimiento regular porque se secarán más rápido después de una lluvia fuerte que los que se limpian infrecuentemente. Algunos de los granjeros lecheros de México han manifestado al autor
acerca del incremento en la mastitis cuando ellos limpian infrecuentemente los corrales. Esto no es
sorprendente porque el incremento de materia orgánica como estiércol y alimento aumentan la
capacidad para retener humedad y crean un ambiente favorable para el desarrollo de microorganismos
causantes de mastitis.

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Importancia del periodo seco

Importancia del periodo seco

La ubre de la vaca requiere un periodo no lactante o de descanso antes del parto para optimizar la
producción de leche en la siguiente lactación. Se necesita un periodo seco de 45 a 60 días. Se sabe
que las células productoras de leche necesitan regresar a un estado no secretor o de reposo para
prepararse para la siguiente lactación. La producción de leche será 25 a 30% menos en la siguiente
lactación si no se permite un periodo seco.
El periodo no lactante está relacionado a la dinámica de la infección intramamaria dentro de un hato
lechero. Existen infecciones de la lactación previa, así como nuevas infecciones establecidas durante
el periodo seco que contribuyen a aumentar el número de cuartos infectados que sucede con cada
lactación sucesiva. Esta relación del periodo seco al nivel de mastitis ha resultado en el desarrollo de
la terapia de la vaca seca, que es necesaria para eliminar las infecciones existentes y ayudar a prevenir
el desarrollo de nuevas infecciones.

Importancia del control de estrés

estrés en las vacas

A medida que los granjeros demandan más de sus animales intentando aumentar la producción láctea,
se causa más estrés en las vacas. El ambiente húmedo y cálido junto con: (1) radiación solar; (2)
hacinamiento; (3) insectos; y (4) escasa ventilación con frecuencia se asocian con un incremento en la
incidencia de mastitis y reducción de la producción láctea.
Las vacas lecheras son originarias del Norte de Europa y prefieren temperaturas de menos de 25°C
(77°F). Cuando las temperaturas son superiores a ese nivel, especialmente cuando la humedad es alta,
las vacas son incapaces de reducir su temperatura adecuadamente. Las vacas viejas altas productoras
son más susceptibles que las vacas jóvenes.
Los métodos para minimizar el estrés producido por el calor incluyen: (1) proveer sombra adecuada
combinada con rociadores y ventiladores para permitir un enfriamiento por evaporación; (2) darles
agua limpia y fresca en cantidades adecuadas; (3) incrementar la densidad de la ración alimentándolas
con forrajes de buena calidad y agregando grasa de paso; y (4) aumentando las concentraciones de
potasio, sodio y magnesio en la ración. Se les debe proveer de sombras adecuadas y excelente
ventilación
Secado de las vacas
El procedimiento recomendado para secar las vacas y el usado por la mayoría de los granjeros
progresistas de Estados Unidos involucra: (1) conducir a las vacas al final de la lactación sin cambios
en su rutina; (2) ordeñarlas por última vez; (3) administrar un tratamiento para vacas secas en cada
cuarto; y (4) colocar a las vacas en un lote de transición en donde se les proporcione alimentos bajos
en energía, tales como heno de pasto. Algunos granjeros reducen la ingestión de energía durante la
última semana de lactación, esto reduce la producción láctea pero aumenta la CCS. No se les debe dar
menos agua, especialmente en climas cálidos. Estos procedimientos han sido usados con éxito en
hatos altos productores, aún en vacas produciendo hasta 45 litros (100 libras) de leche diariamente al
final de la lactación.
Un procedimiento ligeramente modificado es usado por algunos granjeros, este involucra: (1) detener
el ordeño abruptamente; (2) colocar a las vacas en un programa de transición para vacas secas; (3)
Llevar a las vacas a la sala de ordeño y ordeñarlas unos días después; y (4) administrarles un
tratamiento para vaca seca en cada cuarto. Un punto importante es recordar que la ubre debe estar
llena después del tratamiento para vaca seca porque la leche es un medio de transporte de la droga a
los sitios de infección dentro de cada cuarto. Las vacas que no tienen leche en el momento del secado
pueden no tener el máximo beneficio del tratamiento.